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miércoles, 18 de enero de 2012

SEMANA DE CONTRASTES

Con la muerte de Manuel Fraga algunos sectores tratan de situar su figura como la de un “demócrata” y un “protagonista de la transición” como sus únicas referencias históricas.

Igualmente, el primer juicio que se celebra contra Baltasar Garzón trata de presentarse como el triunfo de la justicia “en un país en el que todos somos iguales ante la ley” y por eso se juzga a Garzón que “ha violado derechos fundamentales de los abogados de la GURTEL”.

Por medio, Rajoy afirmando “que nada es para siempre” en defensa de su política fiscal y sus propuestas sobre impuestos.

Mientras tanto, a pesar de que el Gobierno “no acepta prórrogas” y de que no hay contactos de éste con los Agentes Sociales, empresarios y sindicatos continúan debatiendo, especialmente, sobre políticas salariales y negociación colectiva.

En una semana en la que nada parece ser lo que es, merece la pena tratar de ajustar algunos parámetros.

Manuel Fraga fue un franquista, reconvertido a la democracia por su propia conveniencia y, quizás, con mucha posterioridad, por convencimiento. Ello no elimina su pasado y su papel como represor de los trabajadores, especialmente en los sucesos de Vitoria.

Baltasar Garzón no es quien, retorciendo la ley y vulnerando la constitución, anda persiguiendo pobres abogados defensores que tratan de proteger a unos “desvalidos” que tenían un negocio familiar llamado “GURTEL”.

Mariano Rajoy no cree en la progresividad de las rentas en las políticas fiscales, no cree en lo público como sistema de equiparación de las desigualdades y no hace una política de beneficios hacia las rentas del trabajo.

Joan Rossel, presidente de la CEOE, sólo aparenta ante la sociedad y los suyos un nuevo esfuerzo en otra ronda negociadora con los sindicatos y, de paso, tratar de “enganchar” a los mismos ahora que están sometidos a una gran presión social y mediática ante los debates sobre la Reforma laboral.

Por ello, parémonos, respiremos y pensemos que sólo nuestra capacidad de discernir las cosas nos hará separar “las voces de los ecos” para no perdernos en lo que realmente deseamos: colocar a cada protagonista en su justo papel y conseguir una sociedad más justa en la que los trabajadores y trabajadoras sean protagonistas sociales de primer orden.